No tengo nada hecho, no tengo nada pensado, no tengo nada en borrador, no tengo vergüenza...
Pero lo que sí tengo es un proyecto para "algo" que voy a llevar a cabo dentro de unos días y me consume todo mi tiempo.
También tengo un montonazo de material para poner "refritos" de entradas olvidadas de hace tres o cuatro años y ...¡bueno, siempre hay alguna viñeta que echarse a la boca...! Así que hoy os dejo una leyenda, unas pequeñas rimas y una viñeta para que hagáis boca.

Según la leyenda, el dios Pan era un hijo de Zeus al que su padre no quiso reconocer debido a su fealdad. Con cuernos, patas y pezuñas de cabra, sumamente peludo, los otros dioses del Olimpo le despreciaban y no le reconocían como uno de ellos.
A Pan esto no le importaba. Él no pretendía formar parte de esa corte y prefería vivir en la Arcadia (parte central del sur de Grecia) entre los mortales, viviendo como pastor cuidando panales, cabras y ovejas y disfrutando de las fiestas que organizaban las ninfas del bosque.
Su distracción favorita era esconderse entre los matorrales y asustar a los caminantes, los cuales al ver su fealdad huían despavoridos presa del pánico.

(La palabra pánico, viene del nombre de Pan)
Entre las muchas ninfas a las que cortejó se encontraba Sirinx, era su favorita y la más bella de todas, pero ella no le quería y pidió a los dioses que la libraran de su acoso, por lo que estos accedieron a sus deseos y la convirtieron en caña.
Pan la buscó inútilmente y lleno de tristeza, se fue a la orilla del río y cortó una caña para hacerse una flauta. Quiso el destino que la caña que cortó, al no reconocerla, fue la de Sirinx y con ella se hizo el instrumento con el que tocó una triste melodía que reflejaba la dulce y tierna voz de su amada
La flauta de Pan es conocida por varios nombres:En Europa, se la conoce como Flauta de Pan o Siringa ( de Sirinx)
En América, como rondador o zampoña.
En mi blog todo es ficción,
no me tomo nada en serio,
por eso con buen criterio
me he comido un chuletón...
no me tomo nada en serio,
por eso con buen criterio
me he comido un chuletón...
Después probé una fabada,
(con oreja y con rabito)
y como no engorda nada
también puse un choricito.
Con una ensaimada seca
hice un pudín que ¡pa qué!
kilo y medio pesó el “bicho”
y también me lo zampé.
¡Y eso es to... eso es to... eso es todo, amigos...!Pedro.M.B.
























