
Hoy os voy a hablar de unos seres mito-ilógicos que no están ni mucho menos en vías de extinción:
LOS MURCIÉGATOS
Los Murciégatos, como su nombre indica son seres mitad gatos, mitad murciélagos, ávidos devoradores de jamón de York que habitan en sus murci-hogares, los cuales comparten con humanos que les sirven de servicio de limpieza y proveedores de rico pienso seco y latitas húmedas, aunque tampoco le hacen ascos a otras vituallas como mortadela, langostinos (pelados), puré de patata (si es con mantequilla sí, si no, no) y café (descafeinado) con leche y ensaimada.
Hay quien sitúa su origen en Asia, pero posteriores investigaciones y tomando como referencia la raíz de su nombre, más bien pueden ser de la región de Murcia o de la Ribera de Curtidores del Rastro madrileño según se mira a mano derecha, por eso los madrileños cuyos padre o madre son de Murcia son "murciégatos".
Los murciégatos son animales pelinizadores. Pelinizan con sus pelos: suelos, muebles, sofas, prendas de ropa y todo (absolutamente todo) lo que pueda ser pelinizado y asombrosamente lo hacen sin el menor esfuerzo.
Como seres mito-ilógicos que son, acuden (cuando les da la real gana) a tu llamada, siempre y cuando pronuncies las palabras mágicas de: "¡michi, michi, michi, toma comidita!". Suelen tener nombre propio, pero no hacen ni pajolero caso de él y son amantes de largas siestas a veces al calor de la tripa de otros seres mito-lógicos (no, no se me ha olvidado la "i") las perri-renas (de las cuales hablaré otro día)
En la época de Navidad, son muy hábiles derribando verdes abetos, sobre todo si están cargados de bolas de cristal y puñetitas mil (les chiflan las puñetitas) y a la voz de :"¡ÁRBOL VAAAA!" se despepitan de risa cuando ven a los humanos recogiendo puñetitas del suelo y tirando a la basura (con lágrimas en los ojos) las bolas de cristal (caras, muy caras) hechas añicos.

Nosotros en (su) casa tenemos dos (los otros no hubo manera de engancharlos para hacerles la foto con las alas desplegadas) y la verdad es que son bastante generosos, nos dejan habitar en ella e incluso nos permiten pagar la calefacción (suelen ser muy frioleros) y hacer la compra de víveres.
Y nada más, espero haber contribuido al conocimiento de tan raros animales.
Pedro.M.B.

¡Pero qué veo...! ¡Dios mío, Batman el Justiciero...! ¡Temblad corruptos, os la habéis liao!
Nota/ Como habréis observado, Batman ha renovado su vestuario y ahora se viste con:
Un batiesquijama verde fosforito.
Un batipanty-negro que le hace de capa.
Unas batizapatillas de andar por casa (pura franela)
Además, será ayudado en su labor por fieros murciégatos (a los que no hubo manera de ponerles la máscara)
Si alguien cree saber la identidad de nuestro héroe, le rogamos mantenga el secreto para dejarle hacer su labor de limpia de indeseables.
(Aunque me parece que va a tener que hacer horas extras)
Pedro.M.B.