martes, 23 de junio de 2009

SIN FALTAR A LA VERDAD.


Hoy toca "moviola". Entre que tengo un zurrón de cosas que hacer y que mi Hado Padrino y mi Musa se me han ido a una convención, no tengo nada preparado, así que...
¡Reeeepetimos...!

Historias del avión:
Al llegar el verano, en las fechas de comienzo de las vacaciones escolares, era raro que en los vuelos (sobre todo en los domésticos o nacionales) no llevásemos uno o varios niños viajando solos. Estos niños requieren un tratamiento especial y son acompañados a la salida y a la llegada del vuelo por personal de tierra de la compañía (los chaquetas rojas).
Debido al gran tránsito de pasajeros, el trabajo a veces se les amontonaba y teníamos que esperar con las criaturas a bordo, hasta que llegaba un chaqueta roja para acompañarles, con el consiguiente retraso que este hecho ocasionaba.

En un vuelo de Santiago de Compostela a Madrid en los finales de los años 70, nos embarcaron a tres niños solos, era nuestro tercer vuelo del día a Madrid y ya en los otros dos habíamos tenido problemas de retraso por tener que esperar la llegada de los chaquetas rojas. Cuando el encargado de la hoja de carga le entregó al comandante la documentación para que la firmara, este leyó durante unos instantes el apartado donde figuraban los niños y esbozó una sonrisa...

Al llegar al espacio aéreo de Madrid, desde la cabina de mandos se solicitó por radio un chaqueta roja "para recibir a Fraga".

Cuando aparcamos el avión(casualmente nos habían mandado aparcar frente a la entrada de VIPS) había, no un chaqueta roja sino dos y acompañados de un jefe de protocolo a pié de avión. Al bajar el último pasajero, subieron a bordo y preguntaron que dónde estaba el Sr. Fraga y el comandante, con cara de inocencia, les señaló a uno de los niños que casualmente se apellidaba como el ex-Presidente de la Junta de Galicia.

El comandante no faltó a la verdad y nuestros niños salieron puntualmente acompañados.
Pedro.M.B.

9 comentarios:

recetasdemama dijo...

Je, je... ¡qué divertido! habría que ver la cara de decepción

Nina dijo...

Había leído esta entrada anteriormente. ¡Es muy simpática!
Tus historias del avión son todas muy bonitas. La que más me gusta es la de los sellos del ruso.
Un abrazo.

Julito dijo...

Una anécdota digna de ser inmortalizada, como muy bien has hecho amigo Pedro.

Duro trabajo el de los chaquetas rojas. Yo no valdría.
No valdría........

Ana dijo...

a mi no me la das chupapito, estás en la playa y vagueando todo el día y nos castigas sin tus entradas, recetas, etc.
no te voy a ajuntar a este paso, solo a Adi.
:P
un besito aunque no te lo merezcas

Pedro dijo...

Recetas de mamá.-
¡Y encima se enfadaron...!

Nina.-
Tengo muchas más, pero no se pueden contar...

Julito.-
¡Claro que valdrías! Es tener don de gentes...

Ana.-
¡¡¡Ese deeeedo...!!!
¡No bonita, estoy mu ocupao, que ahora trabajo más que cuando estaba en activo!
Además, Adi se ha atrincherado en la cocina...

¡Sus quiero cantidá!

Ana dijo...

perdón, pido perdón publicamente chulapito de chulapo castizo madrileño que es que las prisas y esta cabeza no son buenas para nada, ainsssss

besos

Isabella Gispert dijo...

Jajajaja Habría que haber visto la cara de los tres esprando ver al politico cuando vieron a tres nenes jajaja

Valdomicer dijo...

Menos mal. Si se llega a apellidar Rey.....

Tita dijo...

jajajaja ¡qué bueno! primera historia del avión que leo, sigo buceando buscando más recetas (de las que alimentan el cuerpo, no la imaginación como estás poniendo)y más historias de aviones

Besos