sábado, 12 de julio de 2008

LA AMISTAD.


Cuenta una leyenda árabe que dos amigos iban por el desierto, cuando en una discusión acalorada uno de ellos agredió al otro lastimándole el rostro.

El agredido se apartó unos metros y escribió sobre la arena: HOY, MI MEJOR AMIGO ME DIO UNA BOFETADA EN LA CARA.

Siguieron su camino y al llegar a un oasis el agredido se metió en el agua a bañarse, cuando quedó atrapado en el lodo y comenzó a ahogarse. El amigo, arriesgando su vida consiguió sacarle hasta la orilla.

Cuando el accidentado se recuperó, con un cincel y un martillo, grabó sobre una roca: HOY MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.

El amigo le preguntó: ¿Por qué antes escribiste sobre la arena y ahora has grabado sobre una piedra...?

Sonriendo, el otro contestó: Cuando me ofendiste, lo hice sobre la arena para que el viento borrase el recuerdo de la afrenta y ahora lo grabo sobre una piedra, para que por fuerte que sople el viento jamás me olvide que tengo un amigo que es capaz de arriesgar su vida por mí.

Leyenda árabe anónima.

8 comentarios:

Erruki dijo...

De Jesús: ¡Ojalá cunda el ejemplo! ¡Cuántas veces ocurre lo contrario!.
Un abrazo.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Rencor no debe guardarse
por las ofensas ajenas...
(Es mucho mejor vengarse,
y así, te quitas de penas)

Arantza dijo...

Muy bonita, la leyenda. Tampoco diría que los buenos amigos tienen que soltarte bofetadas a menudo, pero creo que un buen amigo no debe tener miedo de decirte algo que no sea agradable de oir, si cree que así te puede ayudar. A mi algún amigo ya me ha soltado alguna vez algo que me ha dejado echando humo... para darme cuenta más tarde que tenía mucha razón. Y no he olvidado nunca la lección.

Antonio dijo...

Pregunas tontunas... si me lo permite.

Leyenda... ¿para grabar en piedra o para escribir sobre arena?

¿Le quedaría cicatriz al agredido?

En todo caso me ha recordado el cuento, con excepción de su belleza, a mi "mili" en El Aaiún, ja ja.
Nunca olvidaré el desierto.

Saludos cordiales.

Alafia dijo...

Preciosssssooooo
no conocía este bello ejemplo de amistad, y es cierto que las ofensas no deben guardarse que producen rencor y el olvido no se las lleva nunca.
Un saludo

Sonia Martín dijo...

Es preciosa esa leyenda Pedro, claro que vaya amigo que le suelta un tortazo de buenas a primeras. Me gusta más el agredido ¡una buena persona! Por cierto te cambio hijos de 6, 14 y 15 por alguno que al menos haya pasado la adolescencia. Un beso, y sigue haciéndonos pasarlo bien. Sonia

amelche dijo...

Ya la conocía, pero sigue encantándome esta historia y es bueno recordarla.

Merche Pallarés dijo...

PRECIOSO..., besotes, M.